Año Nuevo en el motel: cuando la rutina se convierte en telenovela
Todos pensamos que trabajar en la recepción de un motel dos estrellas sería aburrido, ¿no? Tipo, ver pasar las horas, atender a uno que otro huésped despistado y, si acaso, pelearte con la impresora porque no quiere sacar la factura. Pero la realidad puede ser más loca que cualquier telenovela mexicana. Hoy te traigo una historia de esas que uno escucha y piensa: “por esto cobran extra en la frontera”.
Era Año Nuevo, justo cuando todos queremos abrazar a la familia, brindar con sidra (o con lo que haya) y empezar el año con buena vibra… pero en este motel del desierto, la fiesta arrancó diferente.
Nochevieja: Apagón, accidentes y el primer drama
Imagínate: son las 9:30 de la noche, el motel está lleno hasta las lámparas, y de repente ¡pum! Se va la luz. Todo por culpa de un coche que se estampó contra un poste, dejando no solo al motel sino a varios negocios en plena oscuridad. Y para hacerlo más emocionante, estaba lloviendo a cántaros en medio del desierto; como diría mi abuela, “cuando no llueve, llovizna”.
Lo curioso es que casi nadie se quejó. Solo un huésped, ese que siempre quiere más, insistía en extender su estadía y no entendía que sin electricidad no se podía hacer nada. “Una joyita”, como diría cualquier recepcionista.
Pero la verdadera novela empezó cuando la luz volvió, casi a la medianoche…
Gritos, policías y la clientela que nunca falta
Apenas regresó la electricidad, entra un señor furioso reclamando que le cobraron una noche hace dos semanas cuando, según él, ni estaba en el motel. El recepcionista revisa y, sorpresa, el sistema dice que sí se hospedó. El hombre, necio como mula, se planta en la diminuta recepción y exige hablar con el gerente. “Es casi medianoche en Año Nuevo, no voy a molestar a mi jefe por esto”, le dice el recepcionista, pero el tipo se aferra: “¡Me tienes que llamar a la policía para sacarme!”. Dicho y hecho, llaman a la patrulla y la oficial no le compra ni medio drama: “O te vas, o te llevo”. Y así, se fue con la cola entre las patas.
Pero la noche apenas empezaba. Dos horas después, una mujer golpea la ventana de la oficina (cerrada porque es de madrugada) y le cuenta al recepcionista que su novio la golpeó y le robó el celular. Segunda llamada al 911 en menos de tres horas. Llegan los policías, escuchan la versión de ambos y, como en cualquier novela, cada quien tiene su “verdad”. Resultado: ambos terminan en ambulancia, cada uno por su lado. Por suerte, no hubo heridas graves (bueno, a simple vista, porque el recepcionista no es doctor).
El hombre del machete y el drama por el tapón
Al día siguiente, la cosa no mejora. Un huésped que había llegado temprano empieza a golpear la ventana, furioso porque la tina no tiene tapón y exige compensación. Hace pataleta de niño de cinco años, grita y amenaza con llamar a la policía… y lo hace, desde la gasolinera de enfrente. Los policías, muertos de la risa, le cuelgan el teléfono. Spoiler: la bañera sí tenía tapón, el recepcionista lo confirmó.
Y como si no fuera suficiente, más tarde el mismo sujeto aparece en el área de la glorieta del motel, cocinando algo con un hornillo y rodeado de gente sin hogar. El gerente le pide que se vaya y el tipo saca un machete. Nueva llamada a la policía. Esta vez, no encuentran el machete, pero lo “invitan” a retirarse. El tipo se toma su tiempo, bajando sus cosas de la habitación una por una, con el taxi esperando. El recepcionista, ya harto, vuelve a llamar a la policía para apurarlo. Se va, claro, lanzando gritos y amenazas.
Lo más surrealista: el taxi debía llevarlo a otro hotel cruzando el río, en otro estado. Pero el tipo pide bajarse solo un kilómetro después. Ahora, el recepcionista vive con el Jesús en la boca, pegado a las cámaras de seguridad, con el gas pimienta listo y preguntándose si el tipo del machete volverá.
Reflexiones de la comunidad: entre risas, memes y solidaridad
Lo mejor de estas historias es ver cómo la comunidad las recibe. Como comentó un usuario, trabajar de noche en la recepción es “90% aburrimiento, 9% problemas molestos y 1% puro terror, de ese que te hace rezar”. Otro bromeó: “No puede ponerse peor, a menos que empiecen a cocinar metanfetaminas en las habitaciones”. Y no faltó quien, con el humor ácido que nos caracteriza, escribió: “Al menos te quitaste lo peor del año de encima en la primera semana. ¡El resto del año será pan comido!”
En Latinoamérica, todos conocemos el valor de mantener la calma y el humor hasta en los momentos más raros. Como decimos por aquí, “si la vida te da limones, haz limonada… o un margarita, según el turno”.
¿Quién dijo que la hospitalidad era aburrida?
En fin, si alguna vez pensaste que el trabajo de recepcionista era solo sonreír y entregar llaves, piénsalo dos veces. Hay noches que parecen escritas por los guionistas de La Rosa de Guadalupe, y lo único que puedes hacer es respirar hondo, llamar a la policía cuando toca y rogar porque el año mejore.
Y tú, ¿has vivido alguna de estas historias dignas de película en tu trabajo? ¿Qué harías si te llega un huésped furioso con machete en mano o tienes que llamar a la patrulla más veces que a tu mamá? Cuéntame tus anécdotas en los comentarios. ¡Aquí todos tenemos una historia que contar!
Que el 2024 nos traiga más calma… o al menos, buen humor para sobrevivirlo.
Publicación Original en Reddit: Happy New Year to us